top of page
Ancla 2

El concierto

Comentarios al programa por  Mercedes Albaina

Un año más nos reunimos en esta sala emblemática y centenaria para recordar a Inés, contribuyendo así también a mantener una causa tan solidaria como importante para la comunidad: la investigación científica. Aun siendo modesta nuestra aportación, siempre es necesaria y muy bienvenida.

El programa de este concierto, que ya es un clásico en la agenda navideña bilbaina -tomen nota para el año que viene-, está lleno de matices e incluye la deliciosa Obertura de Los esclavos felices de Juan Crisóstomo Arriaga. La escuchamos a pocos días de conmemorar el segundo centenario de su fallecimiento el próximo 16 de enero. Esta pieza confirma las palabras de Manuel de Falla: “El admirable compositor Juan Crisóstomo Arriaga es un caso prodigioso en la Historia de la Música”. Escrita en Bilbao por un adolescente de apenas 13 años, fue revisada en París cuatro años después. El Andantino pastoral, elegante, sosegado y bello, nos conduce a la luminosa y fresca vitalidad del Allegro assai, que se mueve entre distintas ideas expresivas de otros tantos estados anímicos. La magistral articulación de estas ideas en un todo coherente y cargado de intención dramática resulta deslumbrante y conmovedora, sobre todo si nos paramos a pensar en el origen de tanto talento.

Pero antes de la música de este orgullo bilbaino, nos llega la vitalidad, la ironía y la bravura que destila la Obertura de El barbero de Sevilla de Gioacchino Rossini, que también fue niño prodigio y uno de los compositores más reconocidos de su tiempo, cuando su música se canturreaba en las calles de media Europa.

De Franz Schubert escuchamos el Allegro moderato de la Octava Sinfonía, que pivota entre la transparencia ingenua y el romanticismo. Como es habitual en este poeta del sonido, la expresión gira en torno a la dualidad temática y emocional y la fluidez del fraseo nos transporta de lo cantabile a lo teatral. Es, además, un regalo de las musas.

Tras Arriaga, llega el gran Beethoven, con el Allegretto de la Séptima Sinfonía que sigue cautivando al público desde su estreno. La fascinación que provoca se debe a la progresión constante, al atractivo juego armónico y a la milagrosa convivencia de variación y estabilidad a que es sometido un motivo sencillo. Esta semilla sonora, cultivada con la tenacidad y el acierto del gran jardinero, florece imparable.

La bravura -incluso el vértigo- regresa con La Tarantella, una de las piezas de La Boutique fantasque en la que Ottorino Respighi aplica un brillante colorido orquestal a la inspiración melódica de Rossini. Éste había escrito la pieza junto con otras, como unas “fruslerías para piano” destinadas a su disfrute personal. Las llamó “Pecados de la vejez”.

Y de nuevo el espectáculo sonoro se abre paso gracias al empuje de la Rapsodia húngara nº 2 de Franz Liszt que, más que el rigor etnomusicológico, buscó llevar a nuestros oídos el sello distintivo, tan atractivo como acusado, de la música popular de los magiares.

Cierra estas notas al programa un pensamiento de quien las ha abierto, el gran Manuel de Falla. Queremos desearles salud y buena música para este 2026 -en que celebramos el 150 aniversario de su nacimiento- con esta frase suya: “Error funesto es decir que hay que comprender la música para gozar de ella. La música no se hace, ni debe jamás hacerse para que se comprenda, sino para que se sienta”. Disfruten.

Mercedes Albaina

Logo ehuOrkestra Sinfonikoa + EHU_alta.jpg
descarga.jpeg
kutxa.png

Recaudación a favor de

Inés de Pablo Llorens

Asociación

bottom of page